hits counter Metaphor & Memory - Ebook PDF Online
Hot Best Seller

Metaphor & Memory

Availability: Ready to download

From the author of The Messiah of Stockholm and Art and Ardor comes a new collection of supple, provocative, and intellectually dazzling essays. In Metaphor & Memory, Cynthia Ozick writes about Saul Bellow and Henry James, William Gaddis and Primo Levi. She observes the tug-of-war between written and spoken language and the complex relation between art's contrivances and i From the author of The Messiah of Stockholm and Art and Ardor comes a new collection of supple, provocative, and intellectually dazzling essays. In Metaphor & Memory, Cynthia Ozick writes about Saul Bellow and Henry James, William Gaddis and Primo Levi. She observes the tug-of-war between written and spoken language and the complex relation between art's contrivances and its moral truths. She has given us an exceptional book that demonstrates the possibilities of literature even as it explores them.


Compare

From the author of The Messiah of Stockholm and Art and Ardor comes a new collection of supple, provocative, and intellectually dazzling essays. In Metaphor & Memory, Cynthia Ozick writes about Saul Bellow and Henry James, William Gaddis and Primo Levi. She observes the tug-of-war between written and spoken language and the complex relation between art's contrivances and i From the author of The Messiah of Stockholm and Art and Ardor comes a new collection of supple, provocative, and intellectually dazzling essays. In Metaphor & Memory, Cynthia Ozick writes about Saul Bellow and Henry James, William Gaddis and Primo Levi. She observes the tug-of-war between written and spoken language and the complex relation between art's contrivances and its moral truths. She has given us an exceptional book that demonstrates the possibilities of literature even as it explores them.

30 review for Metaphor & Memory

  1. 5 out of 5

    Emily Weston

    Her best work. The prose in "The Seam of a Snail" is unprecedented. Her best work. The prose in "The Seam of a Snail" is unprecedented.

  2. 5 out of 5

    Mariano Hortal

    Publicado en http://lecturaylocura.com/metafora-y-... Metáfora y Memoria. Ensayos reunidos de Cynthia Ozick. La relevancia del ensayo Mi primer acercamiento a la norteamericana Cynthia Ozick ha sido directamente una confirmación; había pensado en ir a sus famosos cuentos, pero la editorial Mar Dulce ha publicado Metáfora y Memoria. Ensayos reunidos en este mismo año y me parecía una buena solución, ya que no es tan extenso para empezar con la autora. Como podéis suponer me ha convencido y mucho; e Publicado en http://lecturaylocura.com/metafora-y-... Metáfora y Memoria. Ensayos reunidos de Cynthia Ozick. La relevancia del ensayo Mi primer acercamiento a la norteamericana Cynthia Ozick ha sido directamente una confirmación; había pensado en ir a sus famosos cuentos, pero la editorial Mar Dulce ha publicado Metáfora y Memoria. Ensayos reunidos en este mismo año y me parecía una buena solución, ya que no es tan extenso para empezar con la autora. Como podéis suponer me ha convencido y mucho; esta antología contiene ensayos que se dividen en dos grandes grupos: aquellos relativos a los temas (cualquier tema en particular asociado a la literatura principalmente) y los que se refieren a los autores (con reflexiones sobre diferentes escritores). Sentía la necesidad de poner algo sobre ellos y en el horizonte se me planteaban dos posibilidades: por un lado adoro todo lo relativo a Henry James que aparece en sus segunda parte; por el otro un metaensayo con el que se inicia la antología llamado Ella: retrato del ensayo como cuerpo tibio donde encontramos una reflexión tremendamente lúcida sobre el carácter y la forma del propio género. Me he decidido por este último desde que leí la primera página: “Un ensayo es un producto de la imaginación. Si en un ensayo hay información, es solo circunstancia, y si hay una opinión, es necesario desconfiar de ella a largo plazo. Un ensayo genuino no tiene aplicación educativa, polémica, ni sociopolítica; es el movimiento de una mente libre que juega. Si bien está escrito en prosa, se halla más cerca en esencia de la poesía que de cualquier forma literaria. Al igual que un poema, un ensayo genuino está hecho de lenguaje, de personalidad, de un estado de ánimo, de temperamento, de agallas, de azar. Y si hablo de un ensayo genuino es porque los falsos abundan. Podemos recurrir aquí al anticuado término poetastro, aunque indirectamente. Lo que el poetastro es al poeta –u aspirante menor-, el artículo es al ensayo: una imitación consumada destinada a envejecer pronto. Un artículo es chisme. Un ensayo es reflexión y visión interior.” Ozick reflexiona sobre la esencia del ensayo y lo equipara con la poesía distinguiendo entre ensayos genuinos y ensayos falsos, abundando desgraciadamente estos últimos. Es imposible no rendirse ante la elocuencia de la escritora, sobre todo cuando compara el ensayo genuino con el artículo y define su sentido ontológico en base a su perdurabilidad y su capacidad de reflexión. De estas características es capaz de dilucidar sobre una casualidad que no había pensado anteriormente, el poder: “De modo que el ensayo es antiguo y variado, pero esto es un lugar común. Hay algo más y es algo todavía más sorprendente: el poder del ensayo. Por “poder” me refiero precisamente a la capacidad de lograr lo que la fuerza siempre logra: obligarnos a asentir. No importa que la forma y la inclinación de un ensayo se opongan a la coerción o la persuasión ni que el ensayo tampoco se proponga ni busque hacernos pensar como su autor, al menos no abiertamente. Si un ensayo tiene una “motivación”, esta se vincula más con la casualidad y la oportunidad que con la voluntad aplicada. Un ensayo genuino no es un tratado doctrinario, un esfuerzo propagandístico ni una jeremiada.” En efecto, según lo leía me ocurría exactamente lo que comentaba la autora, sentía la necesidad de asentir; y este asentimiento estaba en contra de lo que yo pensaba sobre el género: “A fin de cuentas, en ensayo es una fuerza destinada a obtener un consentimiento. Se apropia del consentimiento, lo corteja, lo seduce. Porque durante la breve hora que nos entregamos a él es seguro que nos rendiremos, convencidos. Todo esto ocurrirá aunque estemos intrínsecamente decididos a resistirnos.” El ensayo, según Ozick, no debería convertirse en un tratado doctrinario o propagandístico, más bien, debería ser esa fuerza destinada a obtener el consentimiento de sus lectores que sentirán cómo sus ideas preestablecidas cambian ante los argumentos que nos está mostrando. Para entender aún mejor sus cualidades, lo contrapone con la novela: “La novela tiene la capacidad para someternos. Suspende nuestra participación en la sociedad en la que vivimos cada día, de modo tal que mientras leemos, la olvidamos por completo. Pero el ensayo no nos permite olvidar nuestras sensaciones y opiniones habituales; hace algo aún más potente: nos hace negarlas. La autoridad de un ensayista magistral –la autoridad del lenguaje sublime y de la observación íntima- es absoluta. Cuando estoy con Hazlitt, no conozco mayor compañía que la naturaleza. Cuando estoy con Emerson no conozco mayor soledad que la naturaleza.” Mientras la novela nos aliena, nos aísla de la sociedad, nos somete al dictado de la ficción; el ensayo actúa sobre nuestras opiniones y sensaciones habituales, siempre y cuando el ensayista sea tan magistral que sea capaz de convencernos de sus argumentos; sí está claro que el ensayo no nos sustrae de la realidad que vivimos, más bien nos integra con ella y nos ilumina sobre temas de los que no éramos conscientes. Una vez establecidas estas bases, da un paso más allá entrando en la aparente arbitrariedad de los argumentos, o la dispersión de la que a veces se le puede culpar y define varias de sus cualidades: “Lo maravilloso de todo esto es que de esta Parente arbitrariedad, de esta caprichosa dispersión del ver y del contar, nace un mundo coherente. Es coherente porque un ensayista debe ser, después de todo, un artista y todo artista, cualquier que sea el medio que utilice, llega a un marco imaginativo singular y sólido, o llamémoslo, en menor escala, una cosmogonía. Y es dentro de este marco, de esta obra de arte, donde quedamos atrapados como peces en una red. ¿Qué nos mantiene atrapados allí? La autoridad de una voz, el placer -a veces la ansiedad- de una nueva idea, de un ángulo insólito, de un trocito de reminiscencia, de una dicha revelada o de un susto transmitido. Un ensayo puede ser el fruto del intelecto o de la memoria, de la liviandad o del abatimiento, del bienestar o de la irritación. Pero siempre hay en él una cierta quietud, a veces una suerte de distanciamiento. La furia y la venganza, creo, pertenecen a la ficción. El ensayo es más apacible.” Posiblemente la que más me gusta es su cualidad de ser apacible, alejado de la furia y la venganza. Es la autoridad del narrador la que nos engancha a un ensayo pero no lo hace de manera violenta, muy al contrario, hay una calma inherente a todo ensayo genuino. El giro final de la autora, simplemente excepcional, es atribuir el género femenino (el del título) al ensayo, toda una subversión del valor tradicional asociado a lo masculino, de esta manera le atribuye características insospechadas y nos prepara ante la posibilidad de que el poder se desplace, nada malo hay en que “ella” sea el ensayo, importa más que esto que este ahí, que esté viva, que nos invite a entrar para sumergirnos en su autoridad magistral: “Digamos que no tiene sentido decir (como lo he hecho repetidamente, aborreciéndolo cada vez) “el ensayo”, “un ensayo”. El ensayo –un ensayo- no es una abstracción; puede ser una forma femenina de contornos reconocibles, pero también muy colorida y con una identidad individual; no es un tipo. Es demasiado fluida, demasiado esquiva para ser una categoría. Puede ser osada, puede ser tímida, puede confiar en su belleza, en su inteligencia, en su erotismo o en su exotismo. Sea cual fuere su historia, es la protagonista, la personificación del yo secreto. Cuando llamamos a su puerta, nos abre, es una presencia en el umbral, nos guía de una sala a la otra; entonces ¿por qué no deberíamos llamarla “ella? Puede que en privado se muestre indiferente a nosotros, pero no puede ser más hospitalaria. Por encima de todo, no es un principio oculto ni una tesis ni una construcción: ella está allí, es una voz viva. Y nos invita a entrar.” No sé si he convencido a alguien para leer a esta escritora, espero que alguno lo tenga ya claro; de todos modos me permito terminar con su idea de lo que debe ser la meta de la literatura; nos presenta la dicotomía universal-particular; siendo la segunda, la verdadera definición de lo que busca el arte literario en la actualidad: mostrar, reconocer aquello que es particular: “Así llegamos, al fin, al pulso y a la meta de la literatura: rechazar el borrón de lo “universal”; distinguir una vida de otra; iluminar la diversidad; encender la menor partícula de un ser para mostrar que es concretamente individual, diferente de cualquier otro; narrar, en toda la maravilla de su singularidad, la santidad intrínseca de la partícula más pequeña. La literatura es el reconocimiento de lo particular.” Los textos vienen de la traducción de Ernesto Montequin de Metáfora y Memoria. Ensayos reunidos de Cynthia Ozick para la editorial Mar Dulce

  3. 5 out of 5

    Montse

    Esta colección de ensayos está dividida en dos partes: la primera, metaliteraria, la puede disfrutar cualquiera que lea o que escriba o incluso que haga las dos cosas. La segunda, más criticoliteraria, se disfruta más conociendo a los autores; pero tiene una vertiente más personal que, incluso si no es así, puedes identificarte con ella, especialmente en los dedicados a Henry James. Como experiencia es un gusto y como hallazgo, una delicia. Algunos ensayos son tan delicados, están escritos con t Esta colección de ensayos está dividida en dos partes: la primera, metaliteraria, la puede disfrutar cualquiera que lea o que escriba o incluso que haga las dos cosas. La segunda, más criticoliteraria, se disfruta más conociendo a los autores; pero tiene una vertiente más personal que, incluso si no es así, puedes identificarte con ella, especialmente en los dedicados a Henry James. Como experiencia es un gusto y como hallazgo, una delicia. Algunos ensayos son tan delicados, están escritos con tanta lucidez, que podrían ser al mismo tiempo ejemplos de lectura, de composición y de estudio.

  4. 5 out of 5

    Christian Schwoerke

    After reading Ozick's collection of essays entitled Portrait of the Artist as a Bad Character, I wanted to read more of what she had to say about literature and its link to culture. I was disheartened to see that the collection Metaphor & Memory had been plundered to make up a large portion of the first collection I'd read. That collection was filled with an autobiographical element: as a whole it was a personal testament to the art of writing and reading. In this earlier collection of essays, t After reading Ozick's collection of essays entitled Portrait of the Artist as a Bad Character, I wanted to read more of what she had to say about literature and its link to culture. I was disheartened to see that the collection Metaphor & Memory had been plundered to make up a large portion of the first collection I'd read. That collection was filled with an autobiographical element: as a whole it was a personal testament to the art of writing and reading. In this earlier collection of essays, there were clearly a good deal of the more occasional pieces, ie, literary reviews of contemporary works for periodicals. Nonetheless, I contented myself by re-reading the exceptional essays—The Question of Our Speech, Ruth, and Metaphor and Memory—as well as the reviews, all of which are far more erudite than any that might appear in the Arts & Leisure section of one's local newspaper. Henry James Unborn Child is a thrilling imaginative re-creation of the circumstances surrounding the composition of a short story that James had left unfinished and which was recently unearthed. Why, she wonders, in a field that is crowded with post graduates seeking to make a mark, has no one taken the time to look more closely at this particular story? Her psycho-analytic interpretation itself is a masterstroke of story telling, of truth telling that is at the heart of fiction writing, the fabrication that entertains and enlightens. Her review of Shmuel Yosef Agnon's newly translated novel Edo and Enam (in her essay S.Y. Agnon and the First Religion) is an extended commentary on the parameters of translation and the expulsion of the Greek sybyline "first religion" from the Judaic Law, metaphorically a call for those in exile to return to Jerusalem. Lofty speculative stuff, but entertaining. What Drives Saul Bellow is a review of his collection of novellas, Him with His Foot in his Mouth, which resolves into a discussion of Bellow's uncanny ability to observe and record, to combine street smarts with the overriding bliss of learning. Ozick's words about Bellow: "And Bellow's quick-witted lives of near-poets, as recklessly confident in the play and intricacy of ideas as those of the grand Russians, are Russian also in the gusts of natural force that sweep through them: unpredictable cadences, instances where the senses fuse ('A hoarse sun rolled up'), single adjectives that stamp whole portraits, portraits that stamp whole lives (hair from which 'the kink of high vigor had gone out'), the knowing hand on the ropes of how-thing-work, the stunning catalogues of worldliness ('commodity brokers, politicians, person-injury lawyers, bagmen and fixers, salesmen and promoters'), the boiling presence of Chicago, with its 'private recess for seduction and skulduggery.'" Ozick is no less discerning, erudite, and entertaining with reviews of Primo Levi, William Gaddis, J. M. Coetze, et al., and in a series of essays about modernism, post-modernism, and what literature might look like after the muse departs. All good stuff, made less impressive because so much of what is best here is also the substance of her later collection, for which I had these concluding words in my Goodreads review: All the essays are worth their reading, and each holds in it the seed of Ozick's essential premise: the ability of literature to edify and even redeem the attentive reader.

  5. 4 out of 5

    Laura Gaelx

    Un libro de ensayo que se disfruta como alta literatura por cómo está escrito. Interesantes reflexiones sobre lenguaje, cultura e historia, en la primera parte, y curiosos análisis de biografías de diversos autores y autoras, donde el biógrafo cae también bajo el escrutinio impasible de Ozick. La autora que se deja entrever, sin embargo, me ha provocado mucho rechazo. Los ensayos están originalmente publicados entre los años 80 y principios de los 2000, y muestran un rechazo elitista a las por en Un libro de ensayo que se disfruta como alta literatura por cómo está escrito. Interesantes reflexiones sobre lenguaje, cultura e historia, en la primera parte, y curiosos análisis de biografías de diversos autores y autoras, donde el biógrafo cae también bajo el escrutinio impasible de Ozick. La autora que se deja entrever, sin embargo, me ha provocado mucho rechazo. Los ensayos están originalmente publicados entre los años 80 y principios de los 2000, y muestran un rechazo elitista a las por entonces nuevas tecnologías, así como un fuerte desprecio por la cultura popular, sin atender a todos los matices que merece algo consumido por miles de millones de personas en todo el mundo.

  6. 5 out of 5

    Kevin

    Ozick concentrate. Smarter than you will ever be. Essays on authors are the strongest. On abstract topics are less strong and tend to wander. Ozick is a better thinker than feeler but owe man, what a thinker. Like watching Evil Kneevil of the mind leap over 15 cars.

  7. 4 out of 5

    Gerardo

    La manera en que Ozick se expresa y desarrolla sus ideas es genial. Dura, inteligente, antipática, honesta y humilde. Imposible que no simpatizar con ella o su pensamiento después de leer sus ensayos.

  8. 5 out of 5

    Frank Delaere

  9. 5 out of 5

    Nike Snijders

  10. 5 out of 5

    Galina

  11. 4 out of 5

    Cindie

  12. 4 out of 5

    Silvia Piranesi

  13. 4 out of 5

    Ao Thun

  14. 5 out of 5

    Imol

  15. 4 out of 5

    Scott Hirsch

  16. 4 out of 5

    Ryan

  17. 5 out of 5

    Alexander

  18. 5 out of 5

    Bruce

  19. 4 out of 5

    Eric

  20. 5 out of 5

    Bill Yarrow

  21. 5 out of 5

    Cary

  22. 5 out of 5

    Pamela

  23. 5 out of 5

    Kristi McGuire

  24. 4 out of 5

    Ben

  25. 4 out of 5

    Bárbara

  26. 4 out of 5

    Kevin

  27. 5 out of 5

    Gregsamsa

  28. 5 out of 5

    Loyd

  29. 5 out of 5

    Ella Mae

  30. 4 out of 5

    Rafa H.

Add a review

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Loading...
We use cookies to give you the best online experience. By using our website you agree to our use of cookies in accordance with our cookie policy.